Los Huéspedes Felices llevan explorando los territorios Folk-Rock-Psychedelicos desde hace dos déca

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Los Huéspedes Felices llevan explorando los territorios Folk-Rock-Psychedelicos desde hace dos décadas; incansables en su búsqueda, a pesar de los múltiples cambios de formación a lo largo de los años, han seguido cuidando de sus pocos pero incondicionales fans a base de pequeñas colecciones de canciones con las que, de cuando en cuando, les sorprenden.

sábado, septiembre 12, 2015

RELATOS FELICES

En el capítulo de hoy la segunda parte y fin de “como conseguimos grabar Sol de invierno(aquí podéis leer la primera parte):

    Aunque habíamos empezado con buen pie y todo el mundo estaba por la labor en la casa de Limodre, enseguida quedó claro que fuera de allí aquello sería nuevamente un dolor de cabeza constante: por un lado teníamos al teclista viviendo en Madrid, y aunque venía un fin de semana al mes, no siempre podíamos encajar las agendas. Al batería lo teníamos implicado de lleno como acompañante del cantautor y todos los fines de semana que libraba de su trabajo tenía concierto –al menos eso nos decía-, así que tuvimos que esperar a grabar con la batería los Domingos, con él casi siempre resacoso y desganado, lo que a su vez agudizó otro problema, y es que nunca le había gustado repetir tomas pero ahora directamente hacía dos como máximo…al final Oscar guardaba siempre la primera por mala que fuese, pues puede que no hubiese otra mejor. Por otro lado, lo del bajista de no ser por lo lamentable de la situación sería para partirse; prácticamente cada vez que lo citábamos para grabar repetía el mismo ritual que podría describirse más o menos así: quedábamos a las cinco, llegaba a y media y decía que tenía que marcharse a las seis…así que su aportación al disco fueron algunas voces y el bajo, después de muchos años sin grabar nada con el citado instrumento, de Lorne Green y Balada para Morís que registramos en la casa de Limodre cuando aún se respiraba cierto ambiente positivo. Luego estaba su constante insitencia por esa época en que deberíamos virar hacia lo acústico con un ligero toque de swing, con lo que  hablarle guitarras eléctricas a veces semejaba una conversación de sordos.
    Durante el proceso también llegamos a la conclusión de que las malas vibraciones conseguían contagiarse al equipo, y es que además de quedarnos sin local a las primeras de cambio, se averiaron amplificadores, pedales de efecto, cables, rompían cuerdas en el momento más inoportuno…cosas que pasan, pero era tal cúmulo de despropósitos que daba que pensar. Con todo, el mayor quebradero de cabeza nos lo dio el programa de grabación: de un día para otro las pistas desaparecían y las encontrábamos en proyectos diferentes, o las perdíamos para siempre –en al menos dos canciones tuvimos que empezar de cero cuando ya estaban casi terminadas- lo que provocaba una inevitable retroalimentación de mal rollo. Perdimos horas buscando, escuchando y recolocando pistas…Por suerte también provocaron alguna casualidad que aprovechamos en nuestro beneficio, como en la primera estrofa de Sol de invierno donde la voz lleva una suerte de eco de una repetición: en realidad habíamos grabado la voz principal doblándola y dejando las dos tomas buenas ya seleccionadas y ajustadas. La cuestión es que un  tiempo después cuando volvíamos a trabajar en la canción, en uno de esos días en los que el programa quería “jugar”, al reproducirla entre otros desaguisados apareció una de las tomas vocales descartadas con un retraso respecto a las definitivas, y aunque era exagerado, nos gustó el efecto así que la ajustamos y se quedó. Una afortunada casualidad que le dio a la canción un extra que no habíamos pensado. Desgraciadamente las casualidades afortunadas fueron las menos.

    Pero el dato más esclarecedor acerca de la grabación de Sol de invierno, y que probablemente mejor resuma todo lo sucedido, es que entre Marzo y Diciembre sólo llegamos a coincidir los cinco una vez; aquella tarde de Agosto grabamos Doctor Esquerdo. Con todo, lo más sorprendente es que después de todas las vicisitudes pasadas durante la grabación y comprobar de primera mano el caos que eran Los Huéspedes Felices en aquellos momentos, por no decir la inexistencia más allá del nombre, como conseguimos concluir nuestra colección de canciones más redonda hasta ese momento y al mismo tiempo Oscar se atrevió a dar el paso de convertirse –a la tercera va la vencida- en un Huésped Feliz definitivamente.  

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